El acceso a la cultura e información vehiculados por estas nuevas tecnologías requiere dos condiciones básicas:
a) En primer lugar, poseer los recursos económicos para comprarlas: todavía en la
actualidad la inversión económica es elevada para una renta de nivel medio, pues
requiere gastos de hardware -ordenador, modem, aparatos decodificados, cd-rom, ...-
gastos de adquisición y actualización de software, gastos de abono o subscripción a una empresa suministradora del acceso, gastos de línea telefónica, etc.
b) Y en segundo lugar, poseer el conocimiento necesario para usar el servicio ofertado por las nuevas tecnologías de modo inteligente. Este es un problema educativo nuevo.
La segunda condición, que es un problema de nuestro ámbito de conocimiento, plantea
el problema de la formación de los usuarios de las nuevas tecnologías. Dicho de otro
modo, la segunda condición nos obliga a revisar el concepto tradicional de persona culta y alfabeta.
Hasta ahora, una persona alfabetizada era aquella que dominada los códigos de acceso
a la cultura escrita o impresa (saber leer) y que a la vez poseía las habilidades para expresarse a través del lenguaje textual (saber escribir). Sin embargo, hoy en día, este conocimiento parece insuficiente ya que sólo permite acceder a una parte de la información: a aquella que está accesible a través de los libros. Una persona analfabeta tecnológicamente queda al margen de la red comunicativa que ofertan las nuevas tecnologías.
En consecuencia, una persona culta y alfabeta en relación al acceso a la información a través de las nuevas tecnologías requiere que la misma:
domine el manejo técnico de cada tecnología (conocimiento práctico del harware y del
software que emplea cada medio), posea un conjunto de conocimientos y habilidades específicos que les permitan buscar, seleccionar, analizar, comprender y recrear la enorme cantidad de información a la que se accede a través de las nuevas tecnologías
desarrolle un cúmulo de valores y actitudes hacia la tecnología de modo que no se
caiga ni en un posicionamiento tecnofóbico (es decir, que se las rechace
sistemáticamente por considerarlas maléficas) ni en una actitud de aceptación acrítica y sumisa de las mismas.
Parece necesario defender el cambio del significado y sentido de la educación en relación a la cualificación y formación en el dominio de la
tecnología. Esto debe significar el desarrollo de procesos formativos dirigidos a que la ciudadanía:
. aprenda a aprender
. sepa enfrentarse a la información (buscar, seleccionar, elaborar y difundir)
. se cualifique laboralmente para el uso de las NNTT
. tome conciencia de las implicaciones económicas, ideológicas, políticas y culturales de la tecnología en nuestra sociedad.
lunes, 2 de marzo de 2009
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